Quizás no sea fácil vivir el verdadero cristianismo, pero te aseguro que ningún reto en tu vida superará a este. ¡Pruébalo! Dile "Sí" a Jesús y acepta el reto.

"No te arrepentirás"


 

 

 

 

 

 

IGLESIA CRISTIANA EN HUÉRCAL-OVERA

(Si quieres visitarnos, estamos en la calle Sevilla, 128)

Los martes y jueves a las 20:00 Y Los domingos a las 11:00

Serás bienvenid@

 

 

 

   “Ha decidido”

Hace un tiempo tuve un hermano durante 27 años que quise como a un hijo, como un hermano y como un amigo. En él puse todas las esperanzas, deseando con todo mi corazón que no pasara por donde yo pasé, que no viviera como yo viví, y sin intención de alardear, por qué no, también pensé que ojalá que se esforzara en la vida como yo lo hice. Ciertamente él debería ser mejor persona que yo. En medio de ese pensar y caminar yo crecía, hasta el punto de casarme con 23 añitos por vez primera. Y así fue cómo me fui distanciando por las circunstancias lógicas de nuestras diferencias familiares.
En ese punto y estado, se quedaron mis padres solos frente a un chico con ansias lógicas de cambiar lo incambiable y descubrir lo descubierto. Como buenos padres y sinceros sentimientos quisieron terminar de educar a ese corazón tierno pero indefinido. ¡Manos a la obra! Dijeron. Además como es el último que nos queda en casa, con él no fallaremos.
Tuvo un padre que estuvo dispuesto a darlo todo desde el día que empezó la carrera de ser

 

 

padre, cuando digo todo, es todo, aunque para conseguirlo se equivocara diez veces por segundo. Así que junto con su esposa comenzaron la labor de sobreproteger, mimar, conceder, dar, dejar… en definitiva quisieron que esa última oportunidad que les brindaba la vida de dejar un remanente, llegara a ser la culminación de una vida recompensada. Sin duda sobraban buenas intenciones.
Pero aquí llega la parte que nunca hubiera querido escribir y aún mucho menos vivir. Es la parte donde para conseguir estos padres su propósito tuvieron que decidir cómo hacerlo. Es famoso el dicho de que ningún hijo llega con el manual de instrucciones, pero los que somos padres es raro el día que no registramos toda la casa para ver si por casualidad estuviera en algún rincón y no nos hubiéramos dado cuenta.
Yo ahora desde mi perspectiva que me brinda la edad y las vivencias, la experiencia la entiendo como aquel que sube una colina de espaldas, cuanto más sube más cansado y más débil está, pero el valle que cruzó, lo ve desde un objetivo más amplio. No es más sabio que cuando empezó la escalada, simplemente ve más.
Nadie se equivocó, todos lo hicimos bien, entonces… ¿se cumplió el objetivo de crear al mejor muchacho del mundo?
Las personas no se crean, no se forman, no se convencen, no se obligan. Lo más que llega a hacer una persona a otra es influenciarla, pero todos queramos o no queramos nos guste o no nos guste, al final siempre “decidimos.”  Nadie se equivoca, sólo decide.
Estoy pensando en mi querido hermano: “él decidió.” Para mí hay una decisión que tomaremos cada uno de nosotros a lo largo de nuestra vida, más transcendente e importante que ninguna otra.
Me acuerdo que cada vez que veía a mi hermano poco antes de morir de forma repentina, le decía: Paco, ¿le has entregado tu vida al Señor? Él siempre me contestaba lo mismo en medio de una sonora sonrisa. Qué pesado que eres Tete (así me llamaba) pues claro, cada vez que me ves me preguntas lo mismo. Yo con una sonrisa aún mayor y profunda que la suya, decía…

“Ha decidido.”

No busques más, sólo Cristo salva